Humanismo y salud.
Maestra Patricia Díaz Godínez

Lectura corporal

Una de las herramientas de mayor utilidad en el trabajo de conciencia y desbloqueo del cuerpo es nuestra capacidad de observación, ésta implica primordialmente el uso de los sentidos, especialmente la vista, el tacto y el oído, obteniendo información parcial y general pero de gran utilidad.

Lectura táctil

En ocasiones hacemos la lectura visual y aparentemente todo está bien, sin embargo cuando tocamos descubrimos diferentes tipos de información en cuanto a temperatura principalmente. Ésta en la mayoría de los casos suele ser un buen indicador de desórdenes orgánicos así como bloqueos en el flujo de la energía. La continuidad en el cuerpo mostrará un restablecimiento de un flujo energético saludable.

Cambios en la distribución de la temperatura pueden indicar alteraciones, así un exceso de calor reflejará contención, en términos generales de ira. Mientras que una temperatura fría reflejará estados de miedo. Cuando la energía Corporal se va hacia adentro propicia un pobre desarrollo muscular y alto desarrollo óseo, refleja un carácter pasivo y friolento. Cuando la energía tiende a expandirse favorece el desarrollo muscular en comparación con el tejido óseo, reflejando un carácter activo.

El tacto nos puede dar información también sobre los niveles de rigidez o laxitud de los tejidos lo que podría no percibirse en ocasiones a simple vista. Así mismo la textura de la piel, la frontera limítrofe entre la persona y su medio ambiente en ocasiones puede presentar variaciones en cuanto a turgencia, suavidad o rugosidad.

En términos generales se puede decir que hay muchas formas de leer el cuerpo, sin embargo considero que los puntos antes mencionados nos pueden servir para hacer un primer acercamiento sobre el estado general de nuestro cuerpo, no es bueno dar por hecho nada, tomar esta primera información y trabajar con ella, ampliándola, modificándola, apoyando la armonización.

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